Cómo cuidar los lunares en verano | Fuente: Antena 3 Nova Más
La Dra. Sara Moreno explica todo lo que hay que saber sobre los lunares, también llamados nevus.
En una entrevista concedida para NovaMás (Antena 3), la Dra. Sara Moreno, especializada en dermatología y venereología del centro Corium Dermatology de Barcelona y de la entidad Avant Mèdic de Lleida, resuelve algunas dudas relacionadas con los lunares y su cuidado durante el verano.
¿Qué diferencia hay entre una peca, un lunar, y una mancha?
Principalmente, la diferencia está en que las pecas no suponen ningún riesgo para la salud, mientras que los lunares sí que tienen riesgo de convertirse en un melanoma que es el cáncer de piel derivado de los melanocitos. Ambos son una lesión benigna que forman las células encargadas de sintetizar el pigmento de la piel (melanocitos). Por un lado, la peca se corresponde con el término médico efélide y suelen ser pequeñas (menores de 3mm) y sin relieve.
Tienen una pigmentación discreta y pueden aumentar con la exposición solar o el embarazo, mientras que en invierno pueden disminuir e incluso desaparecer. Suelen estar localizadas en áreas expuestas al sol, principalmente la cara, el pecho, la espalda y los brazos y tienen un origen genético. Lunar, por su parte, es la palabra coloquial que se utiliza para designar los nevus, los cuales pueden ser lesiones planas o bien sobreelevadas, y pueden presentar un color variable (desde rosado a marrón oscuro o negro). Se trata de proliferaciones dinámicas que cambian a lo largo de la vida.
El término mancha es un concepto genérico para designar las alteraciones en la uniformidad del color de una determinada zona de la piel y las que se pueden confundir con las pecas o lunares son las de color marrón, siendo las más frecuentes el lentigo simple y el melasma. En líneas generales, el lentigo solar suele ser una mancha ovalada o de forma irregular que aparece aislada en zonas de exposición solar crónica (dorso de manos, cara, brazos, etc.). El melasma es una mancha de origen hormonal que aparece en la cara de mujeres jóvenes que suele localizarse en mejillas, frente y zona del bigote. En el caso de las manchas, algunas de ellas pueden deberse a lesiones malignas (como el lentigo maligno o la queratosis actínica), por lo que la valoración dermatológica es esencial antes de plantearse cualquier tratamiento.
¿Cuáles son los lunares más habituales?
Existen dos tipos lunares: los que ya están presentes en el momento del nacimiento (los congénitos) y otros, mucho más frecuentes, que aparecen durante la infancia o a lo largo de la vida (son los adquiridos). Algunos lunares tienen una apariencia ligeramente distinta al resto (nevus atípico) y son lesiones benignas, pero comparten algunas de las características clínicas de los melanomas, es decir, el cáncer de piel que deriva de los melanocitos. Éstos pueden tener bordes irregulares o mal definidos, varios colores o ser asimétricos.
¿Hay zonas del cuerpo más predispuestas a la aparición de lunares?
Los lunares pueden aparecer en cualquier lugar de la superficie de la piel, aunque suelen ser más abundantes en aquellas zonas expuestas al sol. Los nevus pueden presentarse en ciertas ubicaciones especiales como el cuero cabelludo, las palmas de las manos, las plantas de los pies y hasta en las uñas.
¿Por qué hay lunares que deben eliminarse y otros que no causan problemas?
La mayoría de los lunares son totalmente benignos y no tienen ningún riesgo de convertirse en malignos. A pesar de esto, los cambios en un lunar (tamaño, forma, color, sangrado, picor, etc.), pueden ser signos de que un melanoma se está desarrollando. En este caso, hay que plantearse su extirpación. También se puede plantear su eliminación por motivos estéticos o porque se encuentran en zonas de difícil control como la región genital, perianal o el cuero cabelludo, por ejemplo.
¿Para que un lunar se convierta en un peligro, qué agresiones puede sufrir?
No es cierto que por tocar los lunares estos se vuelvan “malos, pero sí es importante tener claro que se debe consultar al médico si un lunar presenta algún cambio, ya que esa alteración podría ser un primer signo de melanoma maligno que debe ser tratado de manera inmediata. Esto también sucedería en el caso de los nevus que tienen cierto volumen y que reciben un roce continuo, pues se irritan. No implica mayor riesgo para el lunar, pero además de resultar incómodo, puede dificultar el diagnóstico.
El sol, el cloro, el agua del mar, el sudor, el maquillaje, algún tejido específico ¿afectan en su evolución?
El factor de riesgo principal para el desarrollo del melanoma es la exposición a los rayos ultravioleta (UV). La luz solar es la fuente principal de la radiación ultravioleta, pero hay que tener presente que las lámparas solares y las camas bronceadoras también son fuentes de radiación ultravioleta. El resto de factores podrían afectar a algunas enfermedades de la piel, pero no a la evolución de los lunares.
¿Cómo se pueden proteger los lunares en verano?
Las recomendaciones básicas serían, en primer lugar, la fotoevitación, es decir, intentar estar a la sombra especialmente a las horas en las que el sol es más intenso. En segundo lugar, usar la fotoprotección con barreras físicas como ropa adecuada, gorra o sombrero, gafas de sol y protección solar idealmente con SPF50+. Es importante recordar que no hay que proteger solo los lunares, sino que es necesario proteger toda la piel por igual, ya que la mayoría de los melanomas aparecen sobre piel sana donde previamente no había ningún lunar.
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“La diferencia principal entre pecas y lunares radica en que las pecas no suponen ningún riesgo para la salud, mientras que los lunares sí tienen riesgo de convertirse en un melanoma, que es el cáncer de piel derivado de los melanocitos” explica la Dra. Moreno
*FUENTE: Antena 3 Nova Más