11/05/2020
Tratamiento láser para cicatrices de cirugía oncológica
Es recomendable iniciar el tratamiento de las cicatrices durante los primeros tres meses después de su formación.
Los procedimientos quirúrgicos oncológicos son cada vez más selectivos y menos destructivos, pero los procesos biológicos que concurren durante la cicatrización en pacientes tratados con radioterapia y quimioterapia se ven afectados, provocando que los resultados quirúrgicos a veces no sean del todo satisfactorios con cicatrices no funcionales o poco estéticas, resultando en cicatrices abultadas (hipertróficas o queloides), con un tono diferente al habitual y, en algunos casos, con síntomas como picor o dolor. El tiempo que una cicatriz requiere para madurar completamente es aproximadamente de un año y, aunque es posible que mejoren pasado este plazo, es en este periodo donde hay que centrar el esfuerzo terapéutico para mejorar su aspecto y funcionalidad.
La Dra. Sara Moreno recomienda empezar el tratamiento de las cicatrices durante los primeros tres meses después de su formación, incluso con determinados láseres como el láser fraccionado no ablativo, cuya terapia se puede iniciar en las dos primeras semanas tras la intervención. El láser fraccionado no ablativo estimula la regeneración y reasentamiento del colágeno alterado, por lo que puede mejorar la pigmentación, el color, el grosor y la textura de las cicatrices. Este es un un láser muy seguro que no forma costras ni heridas en la piel, además de tener una aplicación rápida y sencilla. Es un láser altamente recomendable y efectivo para cicatrices recientes. El eritema o rojez de los primeros meses de cicatrización es normal y mejora progresivamente de forma espontánea. Sin embargo, los láseres vasculares (colorante pulsado, KTP o neodimio) permiten acelerar el proceso y reducir la probabilidad de que un exceso de vasos sanguíneos pueda favorecer la aparición de cicatrices hipertróficas y queloides. Los láseres vasculares posibilitan el aumento de la síntesis de colágeno en la cicatriz, mejorando su aspecto final.
Si, por el contrario, la cicatriz se encuentra en estado tardío (meses o años) o bien se trata de una cicatriz gruesa donde el láser no ablativo será de poca utilidad, la doctora Sara Moreno optará por utilizar un láser fraccionado ablativo, el cual consigue eliminar columnas de piel desde la superficie de la misma hasta la dermis, permitiendo que se formen nuevas heridas que mejorarán la disposición del colágeno en la cicatriz. El remodelado del colágeno perdura hasta 3 meses después de la realización del procedimiento. Por lo tanto, este láser será más efectivo que el no ablativo y requerirá de menos sesiones de tratamiento. Sin embargo, creará pequeñas nuevas heridas que formarán costras y, por lo tanto, durante unos días el aspecto de la cicatriz será más visible.
Es importante considerar que cualquier opción terapéutica para mejorar las cicatrices requiere varias sesiones de tratamiento espaciadas unas semanas por lo que, cuanto antes se realice la evaluación inicial, más margen de tiempo habrá y mejor calendario terapéutico se podrá establecer.
La Dra. Sara Moreno recomienda empezar el tratamiento de las cicatrices durante los primeros tres meses después de su formación, incluso con determinados láseres como el láser fraccionado no ablativo, cuya terapia se puede iniciar en las dos primeras semanas tras la intervención. El láser fraccionado no ablativo estimula la regeneración y reasentamiento del colágeno alterado, por lo que puede mejorar la pigmentación, el color, el grosor y la textura de las cicatrices. Este es un un láser muy seguro que no forma costras ni heridas en la piel, además de tener una aplicación rápida y sencilla. Es un láser altamente recomendable y efectivo para cicatrices recientes. El eritema o rojez de los primeros meses de cicatrización es normal y mejora progresivamente de forma espontánea. Sin embargo, los láseres vasculares (colorante pulsado, KTP o neodimio) permiten acelerar el proceso y reducir la probabilidad de que un exceso de vasos sanguíneos pueda favorecer la aparición de cicatrices hipertróficas y queloides. Los láseres vasculares posibilitan el aumento de la síntesis de colágeno en la cicatriz, mejorando su aspecto final.
Si, por el contrario, la cicatriz se encuentra en estado tardío (meses o años) o bien se trata de una cicatriz gruesa donde el láser no ablativo será de poca utilidad, la doctora Sara Moreno optará por utilizar un láser fraccionado ablativo, el cual consigue eliminar columnas de piel desde la superficie de la misma hasta la dermis, permitiendo que se formen nuevas heridas que mejorarán la disposición del colágeno en la cicatriz. El remodelado del colágeno perdura hasta 3 meses después de la realización del procedimiento. Por lo tanto, este láser será más efectivo que el no ablativo y requerirá de menos sesiones de tratamiento. Sin embargo, creará pequeñas nuevas heridas que formarán costras y, por lo tanto, durante unos días el aspecto de la cicatriz será más visible.
Es importante considerar que cualquier opción terapéutica para mejorar las cicatrices requiere varias sesiones de tratamiento espaciadas unas semanas por lo que, cuanto antes se realice la evaluación inicial, más margen de tiempo habrá y mejor calendario terapéutico se podrá establecer.
*Fuente: Asociación Oncocosmética Solidaria